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Psicosomática con ciencia: cómo el cerebro aprende a cambiar la respuesta del cuerpo

Mujer oliendo una taza con el cerebro y el sistema digestivo iluminados
Podcast

El podcast de este artículo está en camino. Mientras tanto, te lo contamos por escrito.

La ínsula, el aprendizaje y el sistema inmunitario: cuando el cerebro escucha al cuerpo.

¿Tienes alguna comida o bebida que no puedes ni oler? Esa cena que te sentó fatal hace años, aquel chupito de más en una boda… Han pasado diez años, sabes perfectamente que el problema no era el olor, y aun así, en cuanto te llega, el estómago se te revuelve.

Tú no has decidido sentirte así. Tu cuerpo lo aprendió solo, en una noche, y no lo ha olvidado.

Esto tiene nombre en ciencia, aversión gustativa condicionada, y es uno de los aprendizajes más rápidos que existen. Pero lo interesante no es el asco. Lo interesante es la pregunta que abre: si el cerebro puede aprender a provocar náuseas con solo un olor, ¿qué más puede aprender a hacer en nuestro cuerpo?

¿Dónde escucha el cerebro lo que pasa dentro de ti?

Hay una zona del cerebro, escondida entre pliegues, que se llama ínsula. Si tuviéramos que darle un oficio, sería el de escuchar lo que pasa dentro de ti: el estómago, el corazón, el dolor, el gusto, el hambre… e incluso, según los estudios más recientes, el sistema inmunitario.

Una revisión publicada este año en Trends in Neurosciences recoge lo que sabemos de ella. La ínsula no solo recibe esa información, también aprende a asociarla con lo que pasa fuera. Ese olor con aquella noche. Ese sabor con aquel malestar.

Y aquí llega lo sorprendente.

Un recuerdo del sistema inmunitario guardado en el cerebro

En 2021, un equipo de Israel provocó inflamación intestinal a ratones y observó qué neuronas de la ínsula se activaban mientras tanto. Tiempo después, con los ratones ya curados, volvieron a encender solo esas neuronas. ¿Qué pasó? Que reapareció parte de la inflamación.

Léelo otra vez. El cerebro había guardado algo parecido a un recuerdo de la inflamación, y al despertarlo, el cuerpo volvió a responder.

Estudios posteriores, también en ratones, han empezado a señalar qué circuitos concretos dentro de la ínsula intervienen en recuperar esas respuestas aprendidas.

Ahora bien, antes de que nos vengamos arriba: son ratones. ¿Y en personas?

El experimento de la bebida que bajaba las defensas

En 2002, en Alemania, dieron a voluntarios sanos un medicamento que frena el sistema inmunitario, siempre acompañado de la misma bebida de sabor raro. Repitieron la combinación varias veces. Después les dieron la bebida con una pastilla sin nada, un placebo.

Y su sistema inmunitario respondió como si hubieran tomado el medicamento: algunos de sus marcadores inmunitarios bajaron de forma medible. El cuerpo había aprendido a asociar ese sabor con el efecto del fármaco.

Años más tarde, otro equipo probó algo parecido con personas que habían recibido un trasplante de riñón y tomaban inmunosupresores a diario. Al asociar su medicación con una bebida distinta, el sabor por sí solo consiguió frenar parte de la actividad de sus defensas, sin añadir más fármaco.

Fíjate en la paradoja. Durante años hemos separado la mente por un lado y el sistema inmunitario por otro, como si no se hablaran. Y resulta que un sabor, algo tan sencillo, puede convertirse en una señal que el cuerpo aprende a obedecer.

LO QUE EL CUERPO APRENDE, EL CUERPO LO REPITE.

¿Y si el cuerpo guardara también lo que sentimos?

Ahora viene la pregunta incómoda, la que a la ciencia todavía le queda grande, pero que cada vez suena menos descabellada.

Si el cerebro puede aprender a asociar un sabor con una respuesta inmunitaria, ¿por qué no iba a poder asociar una emoción que se repite con una respuesta del cuerpo? La medicina china lleva siglos relacionando la rabia con el hígado, el miedo con el riñón, la tristeza con el pulmón. Durante mucho tiempo nos pareció poesía. Hoy sabemos que existe un lugar en el cerebro que escucha a los órganos y aprende de lo que vive.

¿Podría la rabia que se repite día tras día, la que nos tragamos una y otra vez, quedar asociada a una forma concreta de responder del cuerpo? La ciencia aún no lo ha demostrado. Buena parte de lo que sabemos viene de animales, y en personas lo que se ha visto son efectos pequeños en experimentos muy controlados. Pero ya no hablamos de magia. Hablamos de un mecanismo real que apenas empezamos a entender.

Y quizá la mejor manera de acompañarlo no sea dejar el tratamiento de lado, sino sumarle algo que llevábamos tiempo olvidando: el cuerpo también aprende de cómo vivimos.

Psicosomática sin magia: lo que nos llevamos

Volvamos a ese olor que no soportas. Durante años lo habrás vivido como una manía tuya, algo un poco ridículo. Pues no lo es. Es tu cerebro haciendo exactamente aquello para lo que está diseñado: aprender del cuerpo para protegerlo.

La psicosomática no necesita magia para ser fascinante. Le basta con esto: un cerebro que escucha, que aprende y que, a veces, le dice al cuerpo cómo responder. Saber hasta dónde llega eso, y hacia dónde apuntan las preguntas que todavía no tienen respuesta, es la mejor forma de tomárnosla en serio.

Un ejemplo muy concreto de esta mirada psicosomática es el pitido de los acúfenos y lo que puede estar diciéndonos el cuerpo.

Para quien quiera profundizar, dejamos las fuentes abajo.

Fuentes

  • Yiannakas A, Kayyal H, Kolatt Chandran S, Rosenblum K (2026). Linking sensory experience to bodily states in the insular cortex. Trends in Neurosciences, 49(9), 720–733. Ver fuente
  • Koren T, et al. (2021). Insular cortex neurons encode and retrieve specific immune responses. Cell, 184, 5902–5915. Ver fuente
  • Retrieval of conditioned immune response in male mice is mediated by an anterior–posterior insula circuit. Nature Neuroscience. Ver fuente
  • Goebel MU, et al. (2002). Behavioral conditioning of immunosuppression is possible in humans. FASEB Journal, 16, 1869–1873. Ver fuente
  • Kirchhof J, et al. (2018). Learned immunosuppressive placebo responses in renal transplant patients. PNAS, 115(16), 4223–4227. Ver fuente

Artículo elaborado con ayuda de IA y revisado por el equipo de CORE.